Precio de venta

Cómo reducir el food cost de tu restaurante: 9 palancas

Reducir el food cost es bajar lo que te cuesta la materia prima de cada euro que vendes, sin empeorar el plato. Las palancas son nueve: escandallos al día, compras, formatos, recepción, almacén, producción, porciones, merma y carta. Subir el precio también baja el porcentaje, pero va al final, cuando el resto ya está en orden.

Publicado Actualizado 11 min de lectura

Qué debes recordar

  • Primero mide: sin escandallos al día no sabes qué plato empuja el food cost hacia arriba.
  • Compara proveedores por coste útil, no por precio por kilo.
  • Veinte gramos de más en una porción pesan más que un pequeño descuento del proveedor.
  • La merma evitable (caducidad, sobreproducción, errores) es food cost que no llega a ningún plato.
  • Revisar el PVP es una palanca legítima, pero nunca para vender por debajo del PVP mínimo.

Fórmulas

Cálculo reproducible

Food cost (%) = coste de materia prima ÷ ventas netas × 100

Ahorro mensual = ventas netas × puntos de food cost recuperados ÷ 100

Coste útil = precio por kilo ÷ rendimiento decimal

Coste extra de porción = gramos de más × precio por kilo ÷ 1.000 × raciones vendidas

Ejemplo práctico

Ejemplo: de un 34 % a un 31 % de food cost

Cifras de ejemplo de un restaurante con 40.000 € de ventas netas al mes y un food cost real del 34 %. El objetivo es volver al 31 % sin tocar la calidad del plato.

ConceptoResultado
Materia prima al 34 %13.600 € al mes
Materia prima al 31 %12.400 € al mes
Diferencia1.200 € al mes · 14.400 € al año
Entrecot servido con 270 g en vez de 250 g (24 €/kg)0,48 € por plato
160 entrecots al mes con 20 g de más76,80 € al mes
Lomo entero a 6,90 €/kg con rendimiento del 85 %8,12 €/kg útil
Lomo limpio a 7,80 €/kg con rendimiento del 98 %7,96 €/kg útil

Tres puntos de food cost son 1.200 € al mes. No salen de una sola decisión: salen de sumar gramos, formatos y mermas. El lomo “más barato” por kilo resulta más caro por kilo útil. Y los 20 g de más del entrecot cuestan 921,60 € al año sin que nadie lo haya decidido.

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Por qué sube el food cost aunque no cambies la carta

El food cost sube por tres caminos: suben los precios de compra, se pierde más producto o se sirve más de lo que dice la receta. Casi nunca es uno solo.

Escena habitual: la carta es la misma que hace un año. Los platos salen igual de bonitos. Pero el food cost ha pasado del 31 al 34 %. Nadie ha tomado una mala decisión. Han sido veinte decisiones pequeñas: un proveedor que subió dos veces, una porción que creció, una bandeja que sobra los domingos.

Reducir el food cost es deshacer esas pequeñas decisiones una a una. Por eso el orden importa: primero lo que no se ve y cuesta dinero, después lo que se ve. El resto de guías sobre el tema está en food cost para restaurantes.

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Palanca 1: escandallos al día para saber dónde mirar

Sin escandallos actualizados no sabes qué platos empujan el porcentaje. Puedes tener un food cost medio del 34 % con la mayoría de platos al 28 % y tres platos muy vendidos al 45 %.

Ordena la carta por coste en euros y por ventas. Los platos que venden mucho y tienen un food cost alto son los primeros candidatos. Si todavía no tienes los escandallos, empieza por cómo hacer un escandallo con los cinco platos que más vendes.

Actualiza cuando cambie un precio de compra relevante. Un escandallo de enero no sirve para decidir en septiembre.

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Palancas 2 y 3: comprar mejor y comparar por coste útil

Pedir precio a dos o tres proveedores sigue funcionando. Pero compara bien: el precio por kilo engaña cuando los productos rinden distinto.

En el ejemplo, el lomo entero a 6,90 €/kg parece más barato que el limpio a 7,80 €/kg. Con un rendimiento del 85 %, el entero sale a 8,12 €/kg útil. El limpio, con un 98 %, a 7,96 €/kg útil. Además te ahorra tiempo de cocina. El barato era el caro.

Revisa también formatos. Una garrafa de 5 l de aceite y una botella de 1 l no cuestan lo mismo por litro. Una caja de 24 panes y una de 12, tampoco. Mira el coste por unidad de uso, no el precio del bulto.

Negocia con datos. Si sabes cuántos kilos de un producto usas al mes y cuánto pesa en tu food cost, la conversación con el proveedor cambia. Ya no pides “un descuento”: pides un precio para un volumen concreto.

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Palanca 4: recibir la mercancía con báscula y albarán

Lo que no llega también se paga. Un kilo que falta en una caja de pescado o un producto que llega en mal estado y se acepta es food cost sin plato.

Pesa lo que pesa, al recibir. Compara con el albarán. Si falta algo o no está bien, se anota y se reclama en el momento. A la media hora ya nadie se acuerda.

Aprovecha la recepción para mirar precios. Si una línea ha subido respecto a la última factura, es el momento de preguntar, no a final de mes.

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Palancas 5 y 6: almacén y producción

En el almacén se pierde dinero por caducidad. Etiqueta con fecha de entrada y de apertura, y coloca delante lo primero que tiene que salir. Parece de manual, y lo es, pero es donde más merma evitable aparece.

En producción se pierde por lotes demasiado grandes. Si preparas croquetas para 80 raciones y vendes 60, esas 20 son food cost sin venta. Produce según la previsión de ventas del día y del día de la semana. Mejor quedarte corto una vez y sacar otra tanda que tirar cada domingo.

Mide qué tiras y por qué durante unas semanas. Los indicadores de merma te dicen cuántos puntos de food cost se van en pérdidas y qué causas pesan más.

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Palanca 7: porciones medidas, no a ojo

Es la palanca más rentable y la más incómoda. Nadie en cocina quiere servir de menos. Pero servir de más, todos los días, es una subida de coste que nadie ha decidido.

El entrecot del ejemplo debería salir con 250 g. Si sale con 270 g, cada plato cuesta 0,48 € más a 24 €/kg. Con 160 platos al mes, 76,80 €. En doce meses, 921,60 €. De un solo plato.

El remedio es sencillo: gramaje en la ficha, báscula en el pase y cazos o moldes del tamaño correcto. No se trata de racanear. Se trata de que el plato sea el mismo el lunes que el sábado.

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Palanca 8: aprovechar la merma de proceso con cabeza

Parte de la merma de proceso se puede aprovechar: recortes para fondos, pan del día anterior para picatostes, fruta madura para postres. Cada aprovechamiento reduce el coste útil del producto original.

Hazlo con criterio. Solo lo que es seguro, cumple tu plan de higiene y encaja en la carta. Y si lo aprovechas de forma habitual, refleja ese uso en el escandallo, o seguirás calculando con una merma que ya no existe.

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Palanca 9: la carta y el precio

La carta también reduce el food cost. Si destacas los platos con buen margen y revisas los que tienen un food cost alto y venden poco, el porcentaje medio baja sin tocar un solo gramo. Es la base de la ingeniería de menú.

Revisar el PVP es la última palanca, no la primera. Cuando los costes suben de verdad y el resto ya está en orden, subir el precio es sano. Calcula el PVP mínimo para tu objetivo y decide con ese número delante.

Si quieres hacer la cuenta de un plato concreto, la calculadora de food cost te da el porcentaje, el margen bruto y el precio con IVA.

Escandea es un software de escandallos para hostelería hecho en Gijón. Cuando cambias el precio de un ingrediente, recalcula las recetas que lo usan y te muestra el PVP mínimo de cada plato para tu objetivo de food cost.

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Cómo elegir por qué palanca empezar

Con nueve palancas, la tentación es tocarlas todas a la vez. Mejor no. Ordena por dos criterios: cuánto dinero mueve cada una al mes y cuánto te cuesta ponerla en marcha.

Las porciones y la merma evitable suelen estar arriba en las dos listas: mueven mucho y no cuestan nada más que atención. Cambiar de proveedor mueve mucho, pero lleva tiempo y pruebas. Rediseñar la carta también, pero necesita datos de ventas de varias semanas.

Haz la cuenta con tus números antes de elegir. Veinte gramos de más en un plato que vendes 160 veces al mes pueden valer más que un descuento de tres céntimos en un producto que usas poco.

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Un caso de cafetería: cuando sube la leche

En una cafetería, el food cost se mueve con dos ingredientes: café y leche. Si el litro de leche pasa de 1,05 a 1,25 € (+19 %), el café con leche pasa de 0,74 a 0,77 € de coste y el margen sobre el neto cae al 53 % con el PVP en 1,80 €.

Las palancas son las mismas, en pequeño. Pedir otro precio de leche. Medir los mililitros que sirves de verdad: si el vaso lleva 170 ml en lugar de 150 ml, pagas leche que no estaba en la ficha. Revisar la leche de la jarra que se tira al final de cada servicio. Y, si todo está en orden, revisar el PVP con el escandallo delante.

En Go! Coffee, esa subida de la leche tocó 12 bebidas a la vez. Verlo en una lista, y no en un Excel de 54 hojas, es lo que permite decidir en un rato.

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Qué no hacer para bajar el food cost

Hay atajos que bajan el porcentaje un mes y lo pagan el siguiente. Conviene tenerlos presentes, sobre todo cuando el cierre aprieta.

  • Cambiar a un producto peor sin que el cliente lo sepa.
  • Reducir porciones sin cambiar la carta ni avisar.
  • Dejar de apuntar la merma para que no se vea.
  • Comprar grandes cantidades por un descuento y tirarlas después.
  • Tocar todos los precios el mismo porcentaje sin mirar cada plato.
  • Culpar al equipo sin datos: la gente deja de apuntar.

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En la práctica

Tres pasos para recuperar el primer punto de food cost este mes.

  • Calcula el food cost de los diez platos que más vendes. Marca los que están por encima de tu objetivo.
  • Pesa durante una semana la porción real de esos platos y compárala con la ficha. Corrige gramajes antes que precios.
  • Apunta la merma evitable siete días y ataca la causa que más cuesta. Repite la medición y compara.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo se reduce el food cost de un restaurante?

Actuando sobre compras, formatos, recepción, almacén, producción, porciones, merma y carta, en ese orden. Subir el precio también baja el porcentaje, pero conviene hacerlo cuando el resto ya está bajo control. Cada punto recuperado con 40.000 € de ventas al mes son 400 €.

¿Qué food cost es bueno?

Depende de tu tipo de cocina, tu local y tus precios. No hay un porcentaje universal. Lo útil es fijar tu propio objetivo y vigilar los platos que se alejan de él. Tienes el método en food cost ideal.

¿Bajar el food cost significa bajar la calidad?

No tiene por qué. La mayor parte del ahorro sale de lo que no llega al plato: merma evitable, porciones de más y compras mal comparadas. Cambiar un producto por otro peor es un atajo que el cliente acaba notando.

¿Cuánto se ahorra bajando un punto de food cost?

Un punto es el 1 % de tus ventas netas. Con 40.000 € de ventas al mes, cada punto son 400 € al mes y 4.800 € al año. Tres puntos, 1.200 € al mes.

¿Subir precios baja el food cost?

Sí, porque el mismo coste se divide entre un precio mayor. Pero no arregla fugas: si sirves de más o tiras producto, seguirás perdiendo dinero. Úsalo cuando el coste ha subido de verdad y tienes el escandallo delante.

Calcula el food cost de tu plato más vendido

Mete el coste por ración y el precio de carta. Ves el food cost, el margen bruto y el precio con IVA. Sin registro.

Abrir calculadora de food cost

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